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Caramelos artesanales o caramelos industriales: ¿qué diferencia hay realmente?

Cuando uno piensa en un caramelo, normalmente piensa en algo bastante sencillo. Es pequeño, dulce, tiene un bonito color, lo metemos a la boca y… bueno, unos minutos después ya no existe. 😄

Pero detrás de ese pequeño caramelo puede haber dos maneras muy diferentes de hacer las cosas. Por un lado tenemos la producción industrial, que está pensada para fabricar grandes cantidades de caramelos, de manera rápida, eficiente y procurando que todos sean prácticamente iguales.

Y por otro lado está la elaboración artesanal, donde las cosas funcionan de una manera bastante diferente. Y como nosotros hacemos caramelos artesanales y no caramelos industriales, probablemente pensarán que voy a decirles que los nuestros son mejores.

Pues sí. En determinadas circunstancias, lo son. Y creo que vale la pena explicar por qué.


La industria busca que todos sean iguales

Cuando una empresa fabrica millones de caramelos, necesita que el caramelo número 1 sea lo más parecido posible al número 100.000 o al número 1’000.000.

Mismo tamaño. Misma forma. Mismo sabor. Mismo color. Misma apariencia.

Para conseguirlo existen máquinas y procesos especialmente diseñados para producir grandes cantidades con mucha precisión.Y eso está muy bien.

De hecho, esa es precisamente una de las grandes ventajas de los caramelos industriales: puede hacer muchísimo, de manera muy uniforme y a un costo que permite que el producto llegue a muchísimas personas.

Si mañana quieres comprar tu golosina favorita en Lima, Madrid o Nueva York, probablemente esperas que sea prácticamente la misma. Ahí la industria hace muy bien su trabajo.


Entonces, ¿qué pasa con un caramelo artesanal?

Aquí empieza la parte que a nosotros nos gusta. En la elaboración artesanal trabajamos con cantidades mucho menores y existe una mayor intervención durante todo el proceso.

La “bola” (la masa de caramelo) se prepara, se colorea, se mezcla, se estira, se corta, se moldea y se transforma dependiendo de lo que queremos conseguir. Y eso abre una posibilidad que para nosotros es fundamental: podemos personalizarlo.

Podemos trabajar con diferentes colores, sabores, formas y tamaños. Pero incluso podemos ir un poco más allá. Podemos hacer que un diseño esté dentro del propio caramelo. Sí, dentro. No estamos hablando de imprimir una imagen en el papel que envuelve el caramelo. El dibujo está ahí, en el caramelo.


¿Y cómo hacen eso?

Esta es una de las cosas que más curiosidad suele provocar cuando alguien conoce nuestro trabajo. La verdad es que no hay una impresora secreta escondida en nuestro taller. 😄

El diseño se construye. Se utilizan diferentes piezas de caramelo coloreado y cada una va formando una parte de la figura que queremos conseguir. Poco a poco se arma una estructura mucho más grande que el caramelo que finalmente vamos a tener. Después viene una parte bastante curiosa: esa estructura se estira. Y se estira. Y se vuelve a estirar.

Mientras el caramelo va reduciendo su tamaño, el dibujo también se hace más pequeño, pero conserva su forma. Por eso podemos cortar una sección y encontrar una figura en el interior. Cuando uno lo ve terminado parece bastante sencillo. Pero, como suele ocurrir con muchas cosas hechas a mano, lo sencillo que parece al final no necesariamente fue sencillo de hacer.


¿Entonces los caramelos artesanales son mejores?

En este punto es donde quiero hacer una aclaración. Durante mucho tiempo se ha explicado la diferencia entre lo artesanal y lo industrial diciendo simplemente que “son cosas diferentes”. Es cierto. Pero creo que eso deja fuera una parte importante de la historia. Lo artesanal también tiene un valor agregado.

Un producto artesanal normalmente implica menor escala, mayor intervención humana, conocimientos especializados y un proceso que no está diseñado simplemente para repetir millones de veces exactamente lo mismo. Y eso tiene un precio. Pero también tiene un valor. Pensemos, por ejemplo, en los zapatos.

Si necesito unos zapatos cómodos para usar todos los días, unas buenas zapatillas Puma o Converse pueden ser perfectamente apropiadas. Pero si tengo que asistir a una reunión importante, tengo la posibilidad y quiero algo realmente especial, probablemente buscaría otro tipo de zapato. Uno hecho con mejores materiales, con una construcción más cuidada, más exclusivo y, si es posible, hecho a mi medida. No porque las zapatillas sean malas. Simplemente porque no estamos buscando lo mismo. Con los caramelos ocurre algo parecido.


Un caramelo para todos y un caramelo para alguien

El caramelo industrial está pensado para llegar a muchas personas. El artesanal puede estar pensado para una persona, una celebración, una marca o una ocasión determinada.

Uno busca principalmente volumen, uniformidad, eficiencia y precio. El otro puede buscar especialización, diseño, exclusividad y una experiencia diferente. Y aquí hay algo que me parece curioso.

En Perú, la palabra “artesanal” a veces tiene una connotación que no necesariamente corresponde con lo que queremos decir. Puede sonar a pequeño, rudimentario, informal o incluso a algo de menor calidad.

Pero si viajamos un poco y vemos cómo se utiliza la palabra en otros lugares, encontramos otra idea. Chocolate artesanal. Pan artesanal. Quesos artesanales. Café de especialidad. Relojería artesanal. Alta costura. Productos hechos por maestros que han pasado años perfeccionando una técnica. En esos casos, “artesanal” no significa peor. Muchas veces significa justamente lo contrario. Significa que hay algo detrás del producto que no puede conseguirse simplemente apretando un botón.


Artesanal no significa improvisado

Y esto también es importante. Un producto artesanal no tiene por qué ser rudimentario. Tampoco significa que se haga sin conocimiento, sin control o “como salga”. En nuestro caso, hacer caramelos artesanales requiere conocer temperaturas, tiempos, proporciones, manipulación del caramelo y, sobre todo, tener experiencia. Y cuando estamos haciendo un diseño dentro del caramelo, hay todavía más cosas que tener en cuenta. Una pequeña variación durante el proceso puede terminar afectando el resultado final.

Por eso, detrás de una paleta que vemos durante unos segundos, puede haber bastante más trabajo del que imaginamos. Y justamente ahí está parte de su valor.


No todo el mundo necesita un caramelo artesanal

Y tampoco pretendemos que así sea. Si necesitas miles de caramelos económicos, todos iguales y disponibles rápidamente, un producto industrial probablemente sea la opción más lógica.

Pero si estás organizando una celebración, preparando un detalle especial o representando una marca y quieres algo que no pueda encontrarse simplemente en cualquier supermercado, entonces la conversación cambia. Porque ya no estás buscando solamente una golosina. Estás buscando algo especial. Y cuando el producto está pensado específicamente para ti, esa diferencia se nota.


En Candy Factory hacemos justamente eso

Nosotros no elegimos trabajar artesanalmente porque no podamos hacer las cosas de otra manera.

Lo hacemos porque es precisamente ahí donde está nuestro valor. Nos permite dedicar tiempo a proyectos especiales, trabajar diseños, experimentar con formas, colores y sabores y, sobre todo, intentar convertir una idea en un caramelo. Por eso, cuando alguien nos escribe y nos dice:

“Quiero hacer algo diferente…” esa frase nos gusta. Porque normalmente significa que todavía no estamos hablando de un caramelo. Estamos hablando de una idea. Y desde ahí comenzamos. A veces es fácil. A veces no tanto. Y algunas veces terminamos haciendo algo que nosotros mismos no habíamos imaginado al comienzo. Pero creo que esa es justamente la gracia. Un caramelo industrial está optimizado para producir. Un caramelo artesanal está pensado para crear. Y cuando lo que buscas es algo especial, esa diferencia importa.

Así que la próxima vez que escuches la palabra “artesanal”, espero que no pienses en algo pequeño, improvisado o de menor calidad. Piensa en algo hecho en menor escala, sí. Pero también en algo que puede llevar detrás conocimiento, tiempo, experiencia, trabajo manual y un nivel de personalización que simplemente no tendría sentido dentro de una línea de producción masiva. Y eso, para nosotros, tiene muchísimo valor. Porque al final, no todos los caramelos tienen que ser para todos. Algunos pueden estar hechos especialmente para ti. Y esos son los que nos gusta hacer.

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Cinco motivos por los que deberías elegir otros proveedores de caramelos

Razones por las que deberías elegir otros proveedores

 

Ustedes dirán, ¿y a estos qué les pasó? ಠ_ಠ

 

Pero no, no han leído mal. En Candy Factory somos una familia que ama a sus clientes. Claro que nos encantaría poder atender a todo el mundo, ¡qué duda cabe!, pero ¿invitarlos a que busquen otros proveedores de paletas de caramelo? Lo que pasa es que entendemos también, que cada uno de los visitantes que llegan a nuestra página, tiene distintas necesidades y no todos buscan lo mismo. Y como nuestra prioridad, eso sí, es que la pasen todos genial, hay algunos casos que no podríamos serles útiles. Por ejemplo, si…

1.- Te encanta salir

Si tienes la suerte de disponer de tiempo de sobra como para salir a buscar, caminar, visitar, ir de acá para allá hasta que se te vaya el día, ¡genial por ti! Pero en Candy Factory atendemos clientes que valoran su tiempo y saben que con nosotros pueden tener sus caramelos sin necesidad de moverse, haciéndolo desde sus casas u oficinas; desde sus pcs o celulares.

2.- No te importa ser exigente

No te haces problemas y te conformas con lo que hay, no te preocupa recibir lo que buenamente te den, te da igual cómo fueron elaboradas esas paletas de caramelo y/o piensas que, como no es para ti, total, los niños comen cualquier cosa, ¿qué importa lo que te den, no? Pues eres el sueño de muchos proveedores…pero no el nuestro.

Algo que es crucial para nosotros es ofrecer una experiencia excelente. Nuestras paletas de caramelo definitivamente tienen que ser bellas y deliciosas, ¡las hacemos como para nosotros! Pero no basta con el hecho que cuidemos de hacerlas bien. Es todo el proceso, desde la producción, hasta el momento en que lleguen a las manos de nuestros clientes. Y nos encanta que ellos nos exijan. No podemos evitarlo.

3.- Tienes un particular concepto de ahorro

Vamos, que consigas la docena de paletas de caramelo por S/ 6.00, es una ganga. ¡Tremendo ahorro!, ¿no? ¿Y a quién no le gusta ahorrar? A nuestros clientes también pero lo ven de otra manera. Ellos piensan: «Un kg de azúcar, sin hacerle absolutamente nada, no baja de los S/3.00, entonces, ¿qué clase de insumos les habrán puesto?  ¿Estarán usando tintes industriales para abaratar costos y por eso tienen ese color tan encendido, casi radioactivo? ¿Cómo los ubico si algo pasa? ¿Qué garantía tienen? ¿Me intoxicaré?». Entonces el ahorro en moneda que prefieres, no es mismo ahorro que buscan nuestros clientes. Ahorran en tranquilidad.

4.- Te impresiona lo «trendy»

Como habrán notado, no somos marketeros. Somos humildes carameleros, que aprendimos este lindo oficio y que nos encanta practicar. Y como nos encanta, buscamos hacerlo siempre bien. Eso es lo que te ofrecemos: un trabajo bonito, 100% cariño, 0 % cuentos. Si deseas que te cuenten historias, este no es el lugar.

Los caramelos son golosinas y como tal deben ser tratadas, para disfrutarlas eventualmente, en situaciones especiales y siempre con moderación. Por querer vender por vender podríamos decir, por ejemplo, que hacemos «caramelos artesanales veganos» (solo porque ninguno de nuestros insumos es de origen animal, cosa que técnicamente todos los caramelos son, pues sus insumos principales son azúcar y glucosa, ambos vegetales). Si a ti no te importa pagar sobreprecio porque te cuenten un cuento, adelante, es tu dinero. Pero nosotros no trabajamos así.

5.- Solo deseas comprar

Nuestros clientes son nuestros amigos. Y como amigos nuestros, siempre reciben algo mas allá de lo que estaban buscando. Si lo tuyo es solo hacer una compra y listo, no somos lo que necesitas, porque no nos vas a aprovechar totalmente. En cambio, si quieres un aliado para tu empresa (o para ti mismo), puedes contar con nosotros. Como amigos, siempre estamos para apoyar cuando nos necesiten. No solo es con las cortesías que enviamos con sus compras, sino también recomendándoles a proveedores que puedan necesitar, asesorías respecto al manejo de los caramelos, etc. En Candy Factory somos una familia y queremos que nuestra red de amigos sea cada vez mas grande.

En resumen:

Ahí tienen las cinco razones por las que deberían elegir otros proveedores de caramelos (y no a nosotros). Si se identifican con alguno de los puntos, pues nos apena no encajar con sus expectativas. Recuerda, Candy Factory es una familia que busca mejor de lo mejor para sus integrantes. Si es al contrario y quieres unirte a nuestro felicioso mundo, cuenta con nosotros.